En el momento que las puertas principales se abrieron y vieron entrar a todos malheridos el miedo se los golpeó cómo una onda gélida. Galen simplemente no pudo procesar el hecho de que no veía a su hijo o a su novia por ninguna parte y sintió que todo el aire de sus pulmones escapaba.
—¿Papi?
Aquella vocecilla la conocía perfectamente y al alzar la mirada se encontró con su hijo en los brazos de su amigo. No dijo nada, simplemente corrió hacia él y lo sujetó con fuerza. No pudo evitar llorar, p