El tiempo, un ente sin forma y sin voz, pero con un inmenso poder. No hacía más que correr desenfrenando, sin un amo sin nadie a quien rendir cuentas, estaba por encima de todos y el mundo se regía por sus reglas.
Las tropas conformadas por los agentes del FBI y aquellos que abandonaron esas filas para trabajar bajo el mando de Soren, ahora se movían cómo una sola unidad; mientras rodeaban el edificio. Sus pasos eran rápidos y silenciosos, atentos al entorno en caso de una emboscada y para ello