—¡Abajo! —Jax derribó a Rubén antes de que terminara acribillado por los disparos. Se arrastraron hasta quedar cubiertos—. Maldición, no podemos avanzar si sigue apareciendo más gente.
—¿Ideas para salir de este problema, señor? —preguntó el pelirrojo. Su rostro pecoso estaba lleno de tierra y sudor.
—¿Por qué tanta formalidad? Ya no trabajas para mi o para el FBI.
El pelirrojo disparó contra sus atacantes.
—¿Es necesario hablar de mi cambio de trabajo justo ahora? —cuestionó cuando volvió a su