El terror y la desesperación en su estado más puro se internó a través de Galen, colándose entre sus músculos y su sistema nervioso hasta llegar a las profundidades de sus huesos. Su mente no comprendía nada de lo que pasaba, sin embargo, supo que necesitaba ayuda o su familia iba a sufrir.
—¡Jax! —lo llamó a gritos de camino al interior de la casa mientras Coller le seguía—. ¡Ayuda! ¡Tienen a Pat y Tessa! ¡Jax!
El trio en el salón escuchó a los lejos el ruido, pero sólo Jax y Lorna reaccionaro