CAPÍTULO 216

El lugar estaba abarrotado de personas, no importaba en que dirección viera, el único camino libre era el que se marcó con el equipo de seguridad real. Así que cuando el vehículo se detuvo frente al hospital y le abrieron la puerta, las cámaras se volvieron por completo locas. Afortunadamente era de día y los flashes no eran una molestia alguna a sus ojos cuando bajó.

Mostró una hermosa sonrisa y saludó al pueblo con una mano en alto. Su primo Macon y su tía Carmina se posaron de un lado, mient
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