Luego de dejar a Pat en su habitación y salir en silencio; se dirigió al despacho, ya que allí estaban esperando Peter y Owen, no obstante, al entrar también vio a Elian parado a un lado del sofá en el que estaba el trigueño desparramado.
—Owen, baja los pies de la mesa —le ordenó al tomar asiento detrás del escritorio.
—Estoy cansado, jefecito. Fue un largo viaje y el equipaje pesaba —se quejó, pero igual hizo lo que le pidió.
—¿Y para qué son esos músculos? —señaló Peter.
—Para impresionar a