Cisco no esperó mucho cuando salió corriendo hacia el interior de la casa, estaba bastante feliz de volver a echarse en su cama que fue directo a ella sin pensarlo dos veces. El equipo de seguridad se encargó de llevar el equipaje de todos a sus respectivas habitaciones, pues sí, incluso los amigos de Clarisse ya tenían habitaciones designadas en la mansión de Soren.
—¡Que deliciosos es estar en casa después de un largo viaje! —exclamó Lorna y se dejó caer en el sofá—. Te extrañé mucho, sofá.
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