—Oye, ¿ocurre algo? —preguntó el pelinegro. Posó una mano sobre su pierna mientras mantenía la mirada en el camino.
Clarisse mostró una rápida sonrisa tratando de no darle importancia a sus múltiples pensamientos sobre aquella conversación que escuchó o del hecho de que básicamente no había información de su novio.
—Sí, todo está bien —aseguró, aunque a Soren no le pareció que las cosas realmente estuvieran bien.
—Antes de ir a casa pasaremos por la tienda. Le dije a Liza que haría las compras.