—Así…, con movimientos suaves.
—¿Lo hago bien?
—Por supuesto que sí.
Clarisse llevaba rato observando en silencio cómo su novio y su sobrino pintaban en el estudio. Le parecía que era una escena bastante adorable ver. En ese punto ambos ya tenían manchas de pintura en el cuerpo, algo que le sorprendió de parte de Soren porque suele ser sumamente pulcro. Siempre iba muy bien arreglado a todas partes, las prendas adecuadas para el gran tamaño de su cuerpo y con un delicioso perfume.
Incluso en ca