Una vez las puertas de la habitación estuvieron cerradas, no hubo nada que le impidiera a Soren atacar los labios de Clarisse mientras que sus manos surcaban su cuerpo.
Centímetro a centímetro su piel fue erizándose y ardiendo por el tanto del mayor. Sus sentidos estaban sobrecargados, ya no le importaba que sus amigos estuvieran en la casa, sólo quería sentir a Soren.
La estampó contra la pared y besó desde su cuello hasta la espalda baja, luego subió y le dio la vuelta para devorar su boca. E