Mundo de ficçãoIniciar sessãoUna vez más, la actitud de Marla al volver a verme reveló que Tilda le había adelantado lo que acabábamos de hablar. Nos indicó que la siguiéramos y nos precedió a su pequeño estudio. Nos sentábamos las tres a la mesa cuando Ronda se nos unió con té para todas, cerrando la puerta a sus espaldas.
—Habla, pequeña —dijo Marla con acento cálido—. Porque así como tú no







