La mañana siguiente amaneció gris sobre Moscú, pero el caos que había estallado la noche anterior no se había calmado. Todo lo contrario.
Las revistas, los periódicos digitales, los canales de televisión, las cuentas de chismes en redes sociales... todos tenían algo que decir sobre los Adler. Los titulares eran bombas de pólvora que se extendían como un incendio incontrolable:
"¡ESCÁNDALO EN LA CASA ADLER! ¿EL HIJO MAYOR MINTIO DURANTE AÑOS?"
"RAFAEL ADLER NO ES UN ADLER: LA VERDAD DETRÁS DE LA