Capítulo 44 —Humano
Narrador:
El restaurante era pequeño, con mesas de madera pulida, una iluminación cálida y el murmullo suave de conversaciones ajenas que no importaban. Los camareros los atendieron con deferencia, como si supieran, sin necesidad de pregunta, que aquel hombre no toleraba demoras ni errores. Cleo eligió pasta, él lo mismo. Vino tinto para acompañar, aunque ella apenas lo probó. Lo sorprendente no fue la comida, ni el lugar, ni siquiera el hecho de estar allí. Lo verdaderamente