Capítulo 35 —Sin palabras dulces
Narrador:
Cleo no se movió. Seguía con la toalla floja en una mano y el pijama empapado pegado a la piel, mientras lo miraba con los ojos cargados de furia y de algo más. Algo que Nerón conocía demasiado bien.
—Ya no puedo más con sus juegos —espetó, temblando de rabia y orgullo herido —¿Por qué vino? ¿A burlarse otra vez? Si quiere tomar lo que compró, hágalo de una mal*dita vez. O llévese su pu*to dinero y déjeme en paz.
Nerón la miró sin moverse. Sus ojos no p