Abrió los ojos de golpe.
Se sobresaltó y se incorporó a medias.
La luz de la mañana, filtrándose a través de las cortinas finas, cayó sobre el rostro de Josselyn. De inmediato, alzó una mano.
Parpadeó, intentando reconocer el entorno.
El color de las paredes era completamente distinto al de su habitación. Más lujoso, con elegantes detalles dorados.
—Ah, cierto… anoche… —su corazón empezó a latir con fuerza—. Estaba en la habitación de Killian.
Josselyn giró la cabeza de inmediato: el Príncipe H