Josselyn se quedó mirando la puerta, cerrada desde hacía ya un buen rato. Kael la había dejado sola en la casa de alojamiento, en esa habitación.
—Maldición, de verdad me dejó aquí —murmuró, intentando empujar la manija.
Se apoyó contra la puerta de madera tallada después de asegurarla. Su corazón golpeaba con fuerza contra su pecho.
—Puedo… manejarlo —susurró, entre respiraciones entrecortadas.
Se frotó los brazos, intentando calmarse.
—Esto es solo un efecto temporal.
Caminó hasta la mesa, ve