—¿Qué quisieron decir con eso?
La voz de Josselyn casi se perdió entre el bullicio de la gente. Aquellos que antes solo transitaban, ocupados en sus propias actividades, ahora comenzaban a formar un círculo frente a ella.
Kael no respondió de inmediato. Permaneció erguido sobre su caballo, con la mirada recorriendo a la multitud que se acercaba.
—No les gustan las sorpresas —dijo finalmente.
—Esto no es solo que no les guste —replicó Josselyn en voz baja—. ¿Y si de verdad nos expulsan de la ald