—Howarth…
La voz de Josselyn se quebró, casi como un susurro que había perdido su forma.
—¿Vas a quedarte callado…? —su respiración era irregular—. ¿O lo haces a propósito… para dejarme así?
Howarth no respondió de inmediato. Solo la miró. Demasiado tiempo.
—Te ves muy atractiva, Josselyn —murmuró con suavidad.
Josselyn apretó los dientes.
—No juegues conmigo ahora.
—¿Jugar? —una de sus cejas se alzó ligeramente—. Fuiste tú quien me arrastró aquí, Josselyn.
—No me importa —lo interrumpió con ra