Josselyn casi soltó un suspiro de alivio cuando Killian salió del borde de la piscina.
El agua goteaba lentamente del cuerpo de aquel hombre de complexión firme mientras tomaba la larga túnica que ya había sido preparada. Sin prisa, se la colocó, cubriéndose con movimientos tranquilos, como si nada de lo ocurrido momentos antes hubiera pasado.
Darius ya estaba erguido cerca de la salida.
—Su Alteza —dijo brevemente, listo para seguirlo.
—No —lo interrumpió Killian con frialdad, deteniéndose jus