El agua onduló suavemente cuando Josselyn retrocedió.
Sus manos se cruzaron por reflejo frente a su pecho, cubriendo su cuerpo sumergido a medias en la piscina. La respiración se le atascó en la garganta cuando la figura frente a ella se volvió más clara.
Killian estaba de pie en el borde, mirándola sin parpadear.
—¿Por qué está usted aquí? —dijo Josselyn con rapidez. Pero un segundo después cerró los labios con fuerza.
‘¡Idiota! Este es el lugar secreto de Killian. Puede estar aquí cuando quie