—Bebe.
Esa voz la arrastró de vuelta a la superficie de la conciencia.
Josselyn abrió los ojos lentamente. La figura alta frente a la celda se veía borrosa en su visión aún nublada.
—Si mueres por deshidratación, me culparán a mí —añadió Darius, ahora agachado frente a la celda.
Josselyn lo miró sin expresión. Sus labios aún dolían. No… todo su cuerpo. Recordaba haberse desmayado; su lengua había quedado herida hasta hacerla estremecerse entre fiebre y escalofríos.
—¿Lo tomas o no? —preguntó Da