—Esto no es normal.
Yorick repitió esa frase en voz baja, más para sí mismo que para Josselyn.
Josselyn tragó saliva.
—Ya lo ha dicho tres veces.
—¿Suele ser así? —preguntó Yorick rápidamente.
Josselyn soltó un suspiro irritado.
—Si fuera algo normal, no estaría tan sorprendida.
Yorick guardó silencio un momento. Sus ojos seguían fijos en Josselyn, afilados, como si estuviera diseccionando algo invisible.
—Abre la mano —ordenó de pronto.
—¿Qué?
—Ábrela. Ahora.
Josselyn dudó, pero obedeció. Exte