—Camina.
La voz de Darius sonó fría detrás de ella.
Josselyn no respondió. Solo aceleró el paso, intentando igualar la zancada de los soldados que la escoltaban.
—Más rápido —la apremió uno de ellos.
Josselyn casi tropezó. Con las manos atadas, le resultaba difícil mantener el equilibrio.
—Puedo caminar sola —replicó con brusquedad, apartando su brazo del agarre áspero.
—No —interrumpió Darius sin volverse—. No se puede confiar en ti.
Josselyn apretó la mandíbula. Le dolió el pecho al ver al Je