El regreso a Jarabacoa después de la confrontación con Alejandro y Ramón fue como respirar aire fresco después de estar demasiado tiempo bajo el agua.
Valeria bajó del Jeep con una sensación de alivio que casi le dolía en el pecho. El olor a pino, tierra húmeda y río le llenó los pulmones. Aquí no había cámaras, ni titulares, ni presiones empresariales. Solo montañas, silencio y Mateo.
Mateo la observó mientras ella cerraba los ojos e inhalaba profundamente. Se acercó por detrás y la abrazó por