El teléfono sonó a las 3:17 de la madrugada.
Valeria sintió vibrar en la mesa de noche antes de escuchar el tono. Cuando vio el nombre en la pantalla, se le heló la sangre.
“Hospital San José - Santo Domingo”
Mateo despertó al sentir que ella se incorporaba bruscamente. Encendió la lámpara y la vio con el teléfono pegado a la oreja, pálida.
—¿Qué pasa? —preguntó alarmado.
Valeria escuchó la voz del doctor durante casi un minuto sin decir una sola palabra. Cuando colgó, se quedó mirando la pared