Los días siguientes a la reunión con Alejandro fueron extrañamente silenciosos.
Valeria esperaba que llegara otra llamada, otro mensaje o un nuevo artículo explosivo. Pero nada ocurrió. El teléfono se quedó quieto. Las redes sociales dejaron de mencionar su nombre con la misma intensidad. Era como si el mundo hubiera decidido darles un respiro.
Sin embargo, ese silencio no traía paz. Traía una tensión latente, como la calma antes de que caiga el rayo.
Valeria estaba en la cocina del albergue, p