—¡Es compatible! —fue la respuesta del médico y Priscila brincó de alegría. Lo había conseguido, tenía el donante para su hijo y tenía otra razón más para tener que agradecerle a Theodore.— Mañana en la mañana comenzaremos con los trámites para el trasplante de médula del niño. —agregó él médico con entusiasmo.
Priscila estaba tan feliz que olvidó por completo avisarle a Gari sobre la noticia. Ella fue hasta la habitación donde ahora se encontraba Gael; Theodore, aguardó en la recepción mientr