Priscila abrió los ojos con aspaviento al escuchar aquella pregunta, su mente tomó un par de atajos ante aquella situación y de forma instantánea respondió:
—D-de la m-marca de nacimiento que tenía mi abuelo, Gael. —tartamudeó— Es una marca familiar que tiene mi familia.
—¿Y mi hijo, la tiene? —preguntó con suspicacia.
—¡N-no lo sé! Imagino que sí.
—Bien, iré a casa a ducharme y regreso a verte.
—No es necesario, Gerald. Yo puedo quedarme esta noche con Priscila tal vez Kate pueda hace