—¿Quién es ella? —preguntó la mujer mostrando una sonrisa breve.
—Es la esposa de Gerald, Sam.
—¡Pudiste presentármela! ¿No crees?
—No la había visto, no notaste que fue ella quien se me acercó. No vas a comenzar con esto, por favor —dijo mientras la colocaba en el asiento trasero del uber.
—Nunca puedo —espetó.
Para Gari la situación con Samantha era cada vez más difícil, no sólo debía lidiar con sus malestares físicos, con tener que verla gritar de dolor desesperada sino que los cam