Esa noche Priscila durmió como nunca, se acostó pensando en Gari y reviviendo cada sensación en su cuerpo; entre realidad y letargo quedó profundamente dormida. Al igual que él día anterior, cuidó de Gael las primeras horas; su rostro resplandecía de alegría y entusiasmo, se sentía flotando en el aire, sus picos de serotoninas estaban en lo más alto. Ella sólo pensaba en el momento de llegar a la empresa y verlo, volver a besar aquellos labios, sentir sus manos y su cuerpo.
La inesperada visit