Esa mañana comenzó bastante ajetreada para Gari. Desde que llegó a la empresa, no hizo otra cosa que revisar documentos y atender las llamadas de los socios minoritarios aterrados por el futuro de la empresa en la cual invirtieron parte de su dinero. “La muerte de Aaron Fitzgerald a manos de su propio hijo” como rezaba en los distintos titulares del noticiero, daban una pésima publicidad a la empresa.
Avanzada la mañana, Gari pudo finalmente tomar un respiro y se dispuso a enviarle un mensaje