Los labios de Gari buscaron afanosos los de ella, Priscila sintió que su cuerpo colapsada entre sus brazos. Los clientes que salían detrás de ellos o los que llegaban, hacían gestos y algunos ruidos para incomodarlos, mas todo alrededor de ellos parecía haber desaparecido.
—Sr Gootemberg, disculpe. —dijo el hostess, y Gari reaccionó de inmediato.— olvidó su tarjeta.
Gari sonrió apenado, tomó la tarjeta y rodeando a Priscila caminó hasta el auto. Ella reía a carcajadas por su conducta adoles