Amaia Domínguez García
Mazamitla, Jalisco, México
En cuanto me bajé de la limusina, aproveché una distracción de Axel, apenas llegamos a ese lugar al que me llevó en contra de mi voluntad, y tenía que escapar de él. Sin pensarlo, me quité los tacones, los tiré al suelo y corrí descalza sin saber ni a dónde ir, lo importante era salir de ahí y de su alcance
Tenía que escapar de él primeramente y después al encontrarme lejos, poder buscar un lugar en el que mi teléfono pudiera agarrar señal para