Amaia Domínguez García
Puerto Vallarta, Jalisco, México
Después de terminar de desayunar o más bien de almorzar con Axel y con la güera. Él volvió a acostarse conmigo, nos dábamos besos y abrazos sin importarnos nada, ni siquiera que estuviera ahí la güera, que, al estarnos viendo así, se levantó de la cama y ambos vimos como se disponía a irse.
–Supongo que no se piensan ir conmigo de vuelta al hotel – Nos dijo la güera – Está bien, disfruten de su día y de su noche.
Yo tenía mucho sueño, pero