Capítulo 272
Amaia Domínguez García
León, Guanajuato, México
Axel me consentía con mucho amor y ternura y se recostó conmigo tal y como le pedí, amaba eso de él que siempre quisiera darme gusto en todo y eso era una de las cosas que me tenía completamente loca y perdidamente enamorada de él. Cerré los ojos y me perdí en su abrazo, ya que se me había detenido el sangrado y Axel, se dedicaba a consentirme y a arrullarme acariciando mucho mi cabello.
–Amaia, cariño. Te amo mucho, princesa preciosa