Capítulo 266
Axel Vega Lazcano
León, Guanajuato, México
Amaia se quedó llorando, desconsolada en mis brazos y la mantuve así, mientras yo también lloraba. Toda esta situación se nos estaba saliendo de las manos, a ella, a mí y a los dos y era algo que teníamos que evitar. Amaia no podía estar así, le hacía mucho mal llorar y yo no quería que siguiera sufriendo por mi culpa y por lo que le había hecho. La besé tiernamente en sus mejillas y en ese momento ella, por fin, se atrevió a mirarme direc