Amaia Domínguez García
Puebla, México
–Amaia, mejor no vayamos a cenar – Axel me dijo poniéndome nerviosa – Ahora mismo, se me antoja hacer otra cosa contigo.
Ya éramos dos los que queríamos eso, si había llegado Cris, que él y la güera estuvieran ahora haciendo lo mismo que nosotros íbamos a hacer, para que estuviéramos todos despejados del estrés que se había acumulado desde la mañana.
–Hagamos lo que quieras, Axel. Yo tampoco quiero ir a cenar, sin antes haber sido tuya.
–Sí, preciosa.
Axel