El trayecto de regreso a la mesa se sintió como caminar hacia el patíbulo. Annie compuso su expresión lo mejor que pudo, forzando un poco de color en sus mejillas, pero al sentarse frente a Ian, supo de inmediato que no lo había engañado. Él había dejado los cubiertos sobre el plato. Su mirada zafiro, afilada y analítica, la estaba evaluando al milímetro. Analizaba el ligero temblor en sus manos, la palidez que aún persistía en su frente, la respiración superficial. Era el mismo nivel de escrut