Perspectiva de Noah
El lobby estaba en penumbra, iluminado solo por la luz de una lámpara de pie junto a los ascensores de servicio. El silencio era absoluto, roto únicamente por el tictac de mi reloj de pulsera.
Apenas se cerraron las puertas del elevador, el estallido ocurrió. Miranda no esperó a que llegáramos a nuestra planta; me acorraló contra el panel de control del ascensor en cuanto el movimiento del metal comenzó. Sus labios encontraron los míos con una voracidad que me dejó sin al