Era un domingo perfecto, y para la familia Winchester, era el primer paseo oficial al campo sin horarios, sin nada de por medio.
Ian, vistiendo una camisa blanca con las mangas remangadas y unos jeans que lo hacían ver mucho más relajado de lo habitual, cargaba a Matteo sobre sus hombros. El pequeño reía a carcajadas cada vez que su padre simulaba tropezar con una rama. Unos metros más adelante, Luca corría detrás de una pelota de fútbol, mientras Sofia caminaba de la mano de A