La puerta se abrió con un leve crujido, revelando el interior del modesto apartamento. Annie dio el primer paso hacia adentro, sintiendo que las piernas le temblaban como si estuviera caminando sobre hielo quebradizo. A su lado, Ian Winchester cruzó el umbral. Por fuera, el magnate mantenía su habitual postura de poder, respirando hondo, intentando convencerse a sí mismo de que podía controlar la situación.
Pero la realidad era otra. Su mente era un absoluto caos; un maremoto de emociones lo h