De pie frente al ventanal de cristal, con la mirada perdida en las luces de la ciudad que titilaban bajo la noche italiana, Ian Winchester era la viva imagen de una tormenta atrapada dentro de sí.
No podía sacársela de la cabeza. El rostro de Annie, su rechazo fiero en aquel pasillo, la forma en que se había soltado de su agarre como si su tacto le quemara la piel... Todo en ella había cambiado, pero al mismo tiempo, seguía siendo la única mujer capaz de desestabilizar su mundo con una sola mi