Una semana entera pasó desde ese viaje a la playa en el que, por supuesto, fuimos reñidos al regresar por irnos sin avisar, pero que dejó de importar cuando comenzaron a aparecer fotos y videos nuestros disfrutando y besándonos en la hamaca.
Todavía recordaba cómo no había querido salir de la casa, avergonzada de que todos hubieran visto ese lado de mí.
Aunque después Holden se aseguró de que me sintiera más cómoda llevándome cada día a mi trabajo y a cenar, siempre al pendiente de mí.
No fue u