Fin

El cielo de Sarajevo lucía un azul engañosamente límpido sobre los tejados de la ciudad, un contraste brutal con la tensión que se respiraba en las calles. Habían pasado cuatro años desde que dejamos atrás la Patagonia y aquella avioneta que se convirtió en nuestro hogar nómada. Elena, con sus cuatro años, y el pequeño Alex, de apenas dos, dormían profundamente en la habitación contigua, ajenos al cambio constante de nuestras vidas y a la extraña calma que nos había llevado a este rincón del mundo.

Después de un día de vuelos de carga por la región, mi cuerpo y el de Francesca pedían tregua. La pasión fue nuestra única forma de olvidar el cansancio y la incertidumbre que siempre nos rodeaba. Cuando el clímax nos alcanzó, dejando nuestros cuerpos entrelazados y bañado por el sudor, sentí una paz absoluta que me obligó a detener el tiempo.

La besé con lentitud, sintiendo el sabor de la victoria en sus labios.

—Te amo, Francesca —murmuré contra su boca—. Más allá de cualquier frontera, más allá de cualquier vida anterior.

Ella me respondió con un suspiro de plenitud, sus dedos acariciando mi espalda, marcando la piel con la familiaridad de quien conoce cada una de mis cicatrices. Estábamos a punto de dejarnos llevar por el sueño cuando un ruido sordo, seco y repentino, quebró la quietud de la noche. No fue un trueno, ni una puerta cerrándose por el viento. Fue un estallido lejano que hizo vibrar los cristales de la ventana.

Me incorporé al instante, tensando los músculos, con la guardia de un soldado que nunca muere del todo. Francesca abrió los ojos, su mirada oscureciéndose al notar mi rigidez.

—¿Qué ha sido eso? —preguntó ella, sentándose y cubriéndose con la sábana.

Otro estallido, esta vez más cerca, seguido por gritos incoherentes que subían desde la calle. Me levanté de la cama de un salto, caminando hacia la ventana para apartar la cortina. La escena que encontré me dejó sin aliento. A lo lejos, una columna de humo se elevaba sobre el centro de la ciudad y el caos comenzaba a propagarse como una mancha de aceite. Gente corriendo, luces de antorchas, el sonido de los primeros disparos.

La noticia se propagó por el aire denso de la noche con una velocidad aterradora: el Archiduque Francisco Fernando había sido asesinado. Sarajevo acababa de encender la mecha que haría estallar el mundo. Lo que nosotros habíamos considerado nuestro refugio se estaba convirtiendo en el epicentro de un cataclismo.

Me volví hacia Francesca, que ya estaba de pie, con la expresión de quien sabe que la tormenta ha llegado.

—Es el fin de la paz, Francesca —dije, mi voz sonando grave y despojada de cualquier duda—. Están hablando de guerra. Una guerra que no distinguirá entre fronteras ni vidas pasadas.

Ella no dudó. Caminó hacia la cuna de los niños, su instinto de protección activándose con la precisión de un arma lista para ser disparada.

—No nos quedaremos a ver cómo el mundo se incendia —sentenció ella, mientras levantaba a Alex en sus brazos mientras yo tomaba a Elena—. Esta vez no vamos a huir de los fantasmas del pasado. Vamos a huir de la muerte que viene por el futuro.

El primer disparo de la Gran Guerra fue el sonido que finalmente cerró nuestra historia de fugitivos. En el horizonte, mientras el cielo comenzaba a cambiar de color por los incendios, supe que nuestra lucha por la libertad nunca terminaría, pero mientras los tuviera a ellos, mientras tuviera a Francesca y a mis hijos, el destino no sería capaz de arrebatarnos nuestra última victoria: la de haber vivido, al menos por un tiempo, bajo nuestros propios términos.

Con Elena y Alex aferrados a nosotros, salimos hacia el hangar, hacia el Cessna que nos esperaba, listos para despegar hacia la oscuridad, hacia la incertidumbre y, ante todo, hacia la esperanza de seguir siendo dueños de nuestro propio cielo, sin importar qué tan grande fuera la hoguera que comenzaba a consumir a Europa.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP