CAPÍTULO 150. Fragmentos de Cordura.
Capítulo 150
Fragmentos de Cordura.
El zumbido del ventilador en el techo apenas se oía sobre el golpeteo sordo de su corazón.
Camila se despertó bruscamente, jadeando, empapada en sudor frío. La sábana estaba hecha un ovillo entre sus piernas y su camisón pegado a la piel como una segunda capa húmeda.
En un instante no supo dónde estaba. La luz parpadeante, débil y amarillenta del viejo hotel le resultó ajena, como si la habitación hubiera mutado durante la noche, deformándose con cada exhalación.
Se sentó en la cama, tratando de calmar su respiración. El reloj marcaba las 3:17 a.m. La oscuridad parecía densa, espesa como aceite.
Un escalofrío le recorrió la espalda al posar los pies descalzos sobre el piso frío. Se levantó tambaleándose, fue al baño, se echó agua en el rostro. El espejo estaba empañado, pero lo que más le inquietó fue la sensación... de que no estaba sola.
Volvió a la habitación. Fue entonces cuando lo notó.
En el piso, justo junto al viejo sofá del rincón, habí