— ¿Qué? — Albert seguía estático.
Mientras que Megan continuaba pensando, analizando, su mirada se desviaba de un lado para otro al tiempo que su respiración se agitaba.
Albert apretó la cajita que tenía en la mano sintiendo como se le rompía todo por dentro, ¿qué estaba sucediendo?, no era así como se había imaginado lo que sucedería.
Hasta que por fin, ella habló.
— Albert, yo… No entiendo nada de lo que dices…
— Bueno, yo trato de… Pedirte matrimonio. — Soltó Albert exhalando su aliento