April corrió hacia su madre, enganchándose en sus piernas con un abrazo muy apretado, la niña estaba que no podía de la emoción.
— Estás bellísima mami… — Murmuró April restregando su carita contra el vestido que cargaba Megan. — Eres la mami más bonita del mundo.
— Mi cielo… — Megan sujetó a su hija por los hombros con suavidad, apartándola ligeramente para agacharse hasta donde el vestido le permitía. — Muchas gracias, mi April, pero recuerda, es mucho mejor cuando las personas tienen un co