Manhattan, principios de 2023.
La mañana estaba especialmente fría, algunos copos de nieve caían de forma esporádica tapizando el concreto de la acera de blanco por donde la gente no pisaba. Emma evitó chocar con una mujer que corría al lado de su perro y cruzó la calle junto al grupo de gente que esperaba el cambió de luz del semáforo. Un joven de no más de dieciocho años, cabello rubio, ojos azules y una preciosa sonrisa le abrió la puerta cuando estuvo frente al local de café que frecuentaba