Tal como prometió, Lucian se centró primero en la hija secuestrada de Alexander. Junto a Francesco hicieron una ardua investigación que los guio hasta un ostentoso salón de tabaco en la zona central de Londres. Desde el edificio de enfrente los italianos pudieron ver a hombres de todas las edades entrar y salir como si fueran dueños del lugar.
—Tenemos un par de minutos antes del cambio de guardia. —Francesco miraba a través de los binoculares, buscando cualquier tipo de cambio en la rutina del