Fell
Aquel día en la noche Camelia me había estado sermoneando sobre las tareas que no había alcanzado a completar. Aunque de forma comprensiva me había dicho que me ayudaría. No era fácil adaptarse a una vida sin una mano menos.
Mi mano izquierda nunca fue la más hábil entre las dos, aun así, era como volver a vivir y adaptarme a todo.
Por otro lado, Alice no le veía el problema. Solo decía que estaba siendo dramático, y se burlaba de mí.
Era extraño que los tres fuéramos hermanos y pudiéramos